jueves, 11 de octubre de 2012

¿Y si en la Luna pudiesen crecer rosas?



Cuando el Hombre la pisó por primera vez, 
ni tú ni yo habíamos nacido...
Cuando yo nací, la Luna seguía en el cielo y 
cuando tú naciste, la Luna nos observaba... 
Ya existíamos, ya estábamos vivos, 
¿Acaso no es eso, lo mejor que puede ocurrirnos?

Esperaré aquí, hasta que te hagas un Hombre, 
para irnos juntos hasta allá arriba, a coger unas cuantas flores 
Ponerlas en el jarrón de nuestros propios Mundos,
Hasta que los demás las ahoguen en nuestras propias lágrimas.

Nuestros familiares ojos viven en una Metalingüística, 
que sólo tú y yo comprendemos.
Un Amor extraño que ignora el Tiempo, 
pues habita en el Espacio presente.

Ayer te vi tan grande, tan sonriente, 
Tan atento, tan digno de respeto y juventud.
Que te abracé con fuerza.
Como si quisiera darte, aquello que no tengo. 
Como si quisiera darte lo Imposible.

Dejé volar en alto al subconsciente
Mientras tus ojos asombrados me miraban a la boca
Como si hubiera perdido el Juicio de las palabras.
Pero no pueden meterme en la cárcel, ya vivo en una...
Vivo en una jaula conocida con el nombre de Sociedad.
Y si quererte tanto es un delito, entonces que Dios algún día me perdone.


                                                          Carol Castellano Fábregas 







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