lunes, 9 de enero de 2012

¡Burujón de besos y abrazos para ti!...

A cuadros me quede cuando leí por primera vez esta palabra…
-¿Burujón de besos y abrazos? ¿Y que me querrá decir con esto?-
Sobre la marcha y envuelta en un mar de dudas simpáticas, devolví el mensaje a mi interlocutor, respondiéndome nada más empezar por segunda vez una lectura de aseguranza, no fuera que mi dislexia me estuviera haciendo una jugarreta.
Sí preguntara en la península ibérica española, tendrían el valor de decirme que “Burujón” es un derivado del orujo. Un orujo de una graduación tremendamente superior a la acostumbrada.
- Señorita, parece mentira que usted no lo sepa ¡Burujón es la madre de todos los orujos!-
Si me hubiera dado por preguntar en mi archipiélago, me contestarían que “Burujón” es el macho de la rabuja y el rabujon la cría de ambos.
Eso es sabido de toda la vida de Dios ¿tu fuiste a la escuela mi niña?-
Afortunadamente, antes de que me siguiera haciendo preguntas léxico-geográficas, me llego la respuesta:
-Burujón es lo mismo que: Mucho, mucho, mucho. Es decir, puñao de cosas. Un montón de besos-
Me quede más tranquila. Me gustaba lo que me decían. Nadando entre nubes rosa me dejo mi escribano telefónico.
Pero no contenta del todo, muerta de curiosidad, me pongo a navegar en la red y me encuentro con que “Burujón” además de ser un ramillete de besos abstractos y, un manojo bien fuerte de abrazos desprovisto de fecha y hora para dar, también podemos decir que dicha palabra hace referencia a: Chichón, bulto, bollo, tumefacción, tolondrón ó bodoque.
Y yo que la había visto con tan buenos ojos, va Internet y me rompe el sueño romántico de un dulce deseo.
Chichones ya tengo varios en el corazón. Bultos no quiero ninguno, salvo los que la madre naturaleza (muy sabia ella) me ha dado con tan buen criterio. ¿Bollo? Si nos guiamos de la Real Academia de la Lengua Española, nos quedaremos con sinónimos pasteleros, pero si lo hacemos por la Real Academia de La Lengua española en La Calle…yo de bollo no tengo un pelo. Tumefacción, palabra que apesta con solo escribirla. Tolondrón es más de lo mismo y Bodoque, suena bien cuando la pronuncias hasta que averiguas su significado.
¡Muerta en la miseria me quede!
El “Burujón” que a mi me han enviado desde Cuba con amor, era hermoso. ¡Nada que ver con estas pifias troleras y sueltas que me encontré por culpa de la curiosidad!
Alma de gata que tengo y caricias sin uñas que lanzo. Y todo para quedarme como un mazo de puros de hojas criollas, que una vez fumados, perfuman la habitación hasta que desaparece el humo seductor, volviendo a permanecer el ambiente, tan frío y enojosamente normal, como al principio.



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