miércoles, 19 de octubre de 2011

Jugando con los libros


Las  Amigas  de André Maurois
A veces, te encuentras libros en tu biblioteca, que miras y te preguntas, cómo ha llegado este libro aquí. Este es el caso.  Buscando un libro para, ¿leer?, que más quisiera. La intención era esa, pero siempre los dejo encima de la mesa de planchar antigua de mi tía, creyéndome que su presencia me hará abrirlo, leerlo y volverlo a colocar, con una sonrisa en los labios. Pero no, este no era el caso. Me había planteado, que les diera el aire y que alguien, más entusiasta que yo,  leyera  los libros olvidados en una estantería de Ikea. Es decir hacer, lo que anglosajonamente se conoce como bookcrosing.
Cuando medía la etiqueta para pegarla, algo, no sé, la tapa, de cartón blanco amarillento, con el sello de la editorial EDICIONES G.P., en color gris, me impedía dejarlo ir. Así que me puse a hojearlo. No lo miraba, no entendía, ni quería entender. Lo pasaba de una mano a otra, como el que pasa una bomba, pensando dónde colocarla.
¿Qué podía hacer yo con este libro? Tenía claro que leerlo no. Ahora no. Pero quizá sacarle partido, jugar con él, destriparlo y buscarle excusas  para leerlo. De pronto,  en la decimoquinta ojeada, un trozo de papel, cayó en la mesa. Era la solapa de la antigua portada, tenía color, dibujos, no esa árida y amarillenta portada acartonada que me ofrecía.  Era la crítica del libro, esas palabras, confortables y esplendidas que los editores regalan al lector, para que se haga una idea de la maravilla que va a leer. En ese instante, me hice una pregunta: ¿coincidirían la opinión del lector con la de los editores?
Eureka, he aquí, la razón para leerlo. Quiero saber si esas palabras maravillosas, las digo al final de su lectura. Por eso, quiero compartir con todos los amigos/as de El Secreter, las palabras de ese trozo de papel, invitándolos, a que pongan en los comentarios, el texto que aparece en las solapas de algún libro que no te ha gustado.
Atrévete, se critico con lo que lees.

En esta obra- serie de narraciones cortas-, el autor maneja a la perfección el arte del dialogo y, a partir del comienzo puramente anecdótico de una conversación, hacer surgir un pequeño drama  lleno de sorpresas, que proyecta una luz insospechada sobre los personajes. A medida que profundiza en el análisis psicológico, penetramos en las regiones secretas del alma humana. Por eso, muchas de estas narraciones tienen el valor de un ensayo. Al final, un rasgo afortunado, una reflexión, una frase imprevista, acaban de dar pleno  sentido a las peripecias de la trama. Ultimo toque que confirma a un extraordinario  observador y a un artista. “



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